Deje que el azar elija
París la Historia

Un mundo apasionadamente Yves Saint Laurent, donde demasiado nunca es suficiente.
París, una canción de las declaraciones que hacen que girar la cabeza.
Una fragancia que evoca un paseo de un amante por una ciudad que espera ser conquistada. París, sus bulevares, sus avenidas y calles cuyos nombres evocan uno de los inventos de Jacques Prévert.
París, la ciudad donde perseguimos nuestros sueños para hacerlos realidad.
Paris, una melodía, una declaración que llama la atención. Es un tono, un ritmo, una forma de vida.
Está saboreando el mejor, y desafiando el aburrimiento y la melancolía.
París, pasión, París a la cumbre del deseo.
París en letras de fuego. Adoquines respirando amor eterno.
Paris, Je T’Aime

Una fragancia vestida de oro, de rosa y de amor.
Paris, de múltiples facetas y perfecta como el interior de un corazón. Un ramo de emociones reveladas, una mezcla cosmopolita, una fragancia capital.
París, como un diamante que conserva unos recuerdos, unas imágenes. Brillante, sofisticada y contemporánea.
La capital de parada obligada, la ciudad caleidoscopio, soñadora y romántica.
París, capital de todas las tentaciones, envuelta en un estuche a modo de bola mágica que se guarda en la palma de la mano como un fetiche, como un talismán de infinitos reflejos.
La Fragancia

Un ramo de emociones reveladas, una mezcla cosmopolita, una fragancia capital: Paris, de múltiples facetas y perfecta como el interior de un corazón.
Un perfume vibrante que encarna el amor, la pasión y frescura a la vez.
Intensamente Yves Saint Laurent, prudente y caprichosa, generosa y refinada, tierna y estimulante, como una mujer que se muestra y se escapa, que seduce, sensible y ardiente como la capital de la que toma su esencia.
Paris, la renovada sorpresa de un ramo de rosas, el encanto pasajero de una conquista, de una sonrisa que captura las nubes y que se desliza como un suave pañuelo alrededor del cuello, con la inocencia de un deseo nuevo y, al mismo tiempo, tan familiar.